V. CONCLUSIÓN

A la luz de lo expuesto en los apartados anteriores podemos
concluir los siguientes puntos:

1º.- El conocimiento profundo de la otra persona es un elemento
esencial de cualquier relación de noviazgo. Este conocimiento, por tanto,
tiene que estar orientado a la intimidad de la otra persona, a su mundo
interior. De esta manera, toda relación de noviazgo debe ser una
búsqueda recíproca de la identidad espiritual de las personas que
componen la relación.

2º.- El acceso a la persona, en su esencia, debe realizarse por medio
de la inteligencia y no de la imaginación. La imaginación se refiere a lo
accidental, mientras que la inteligencia tiene por objeto lo esencial,
aquello que le hace a algo ser lo que es. En el caso de la persona, la
inteligencia es la facultad del hombre por la que se puede acceder a su
verdadera identidad.

3º.- Don Quijote de la Mancha es un ejemplo paradigmático de los
que supone fundar un amor romántico en la pura imaginación. Su amor
por Dulcinea del Toboso resulta ser una farsa basada únicamente en su
fantasía. La bella dama no es más que una porqueriza. Algo como esto
puede ocurrir cuando una relación amorosa carece de la inmediatez de lo
real.

4º.- Las relaciones a distancia tiene una fuerte dimensión virtual e
imaginativa, toda vez que dependen en gran medida del empleo de las
nuevas tecnologías de la información. En este sentido, tienen el peligro
de fundarse en el mero conocimiento imaginativo y no en el intelectual.
Una adecuada advertencia de este peligro es clave para no sumergirse en
amoríos irreales como el de Don Quijote.