No puedo evitar sentir un profundo sentimiento de rechazo
después de leer el ensayo titulado “El
viraje de la Filosofía”.
Aunque soy consciente de mi escasa formación filosófica, no dudo en afirmar que
la tesis defendida por Molitz Schlick es rotundamente falsa.
En primer lugar, me gustaría hacer una reflexión que, aunque pueda resultar ingenuamente sencila, resulta bastante clarificadora. Moritz Schlick habla de un viraje definitivo de la filosofía. Es decir, afirma que la filosofía ya no volverá a modificar su camino. Pero si esto es así, ¿cómo sorteará los obstáculos que se presenten ante ella? Si postulamos una filosofía estática, que no está dispuesta a corregir su rumbo en cualquier momento, sino que pretende instalarse en la verdad absoluta, aquella se parecerá a un barco que surca los mares con la dirección inutilizada y que, como es lógico, terminará chocando con cualquier obstáculo, pues como afirma Alejandro Llano “la verdad es como una bayoneta, puedes hacer lo que quiera con ella, pero no te puedes sentar encima”
Además, considero que a través de las nociones de
persona e intimidadpodemos refutar la tesis sostenida por Schlick. La filosofía
es una actividad esencialmente humana . En este sentido, depemde del hombre
para realizarse y su medida es el propio hombre. El método que utilicemos tiene
que ser, por tanto, determinado por nuestra naruraleza, y no por un
razonamiento abstracto,sea lógico o matemático.
Un rasgo que distingue a todo hombre es su ser único e irrepetible. Aunque suene muy evidente, nadie puede negar que cualquiera de nosotros es alguien distinto de los demás. Todos tenemos, no solo unas condicione fisiológicas distintas, como unos determinados rasgos corporales , vivencias, circunstancias, etc. que configuran nuestra intimidad diferenciándola de la de los demás.
Dicho esto, podemos concluir que, en la medida en que cada
persona es distinta, también es un sujeto filosófico radicalmente distinto y,
por ello, tendrá algo que los demás no pueden aportar. Con esta afirmación no
busco hacer una apología del relativismo. Nada más lejos de mi intención. Lo
que intento decir es que cada persona está capacitada para aportar algo
radicalmente nuevo a la filosofía, incluyendo la de otros pensadores, toda vez
que ella es radicalmente distinta de ellos pero al mismo tiempo comparte su
misma naturaleza
Por otro lado, debo decir que ningún ser humano es capaz de agotar
la realidad. La realidad nos mide a nosotros y no al revés. Somos nosotros los que
estamos en el mundo y no él en nosotros. Por ello, nuestra actitud debe ser la de
contínua expectación
En resumidas cuentas, no creo que a nadie le sea legítimo hablar
de un viraje definitivo de la filosofía. Como decía Bernardo de Chartres, somos
“enanos a hombros de gigantes”. No porque tengamos algún don del que carecía nuestros
antepasados, sino porque apoyados en sus descubrimientos, podemos ver más lejos.